Los primeros cuidados del recién nacido


En la primera etapa de la vida del niño, el pediatra juega un papel fundamental, no sólo en cuanto al reconocimiento del recién nacido, también en las indicaciones que éste debe hacer a los padres, además de estimularles para que lean y se informen sobre el desarrollo del bebé, su nutrición, las enfermedades propias de la infancia, las diferentes etapas del desarrollo neurológico y madurativo, la relación con otros niños o cómo afrontar las posibles dificultades que acontezcan en el crecimiento del bebé para así afrontar juntos, padres y pediatra, la supervisión del correcto desarrollo del niño.
Éstas son algunas normas básicas para los primeros días hasta que los padres puedan realizar la primera consulta al pediatra y empezar así las visitas periódicas establecidas en el control del niño sano. Estas normas son sólo orientativas y, por supuesto, no sustituyen las indicaciones del pediatra de cabecera, al que tenemos que consultar siempre que exista la más mínima duda.

Lactancia materna, la más recomendada
Al salir del hospital, la nueva mamá ya tiene cierto entrenamiento en la técnica de la lactancia materna gracias a los médicos, enfermeras y auxiliares de donde ha dado a luz. Además, ya nota que le sube la leche o por lo menos, el calostro (la primera leche). Aun así, la importancia de realizar una correcta alimentación del niño justifica que incidamos una vez más en repasar esta técnica.
En primer lugar hay que coger al bebé por la espalda, situándola paralela a la de la madre. Ésta tiene que estar sentada con la espalda recta y apoyada sobre el respaldo de una silla o de un sillón; sobre todo es fundamental que esté cómoda, sin tensiones musculares que puedan causar contracturas. Así, hay otras posiciones, como tumbada en la cama, que pueden servir siempre y cuando cumplan el requisito básico de comodidad para la mamá y el bebé.
Una vez cómodos e instalados, el niño tiene que ver con sus dos ojos el pecho de la madre y, al coger el pezón, introducir la areola entera en su boca; en esta postura la nariz del niño se pega contra el pecho.
La duración varía, no te obsesiones con el tiempo, tienes que dejar al niño al pecho hasta que él se aparte o veas que ya no quiere más. Es importante que vacíe un pecho antes de ofrecerle el siguiente ya que la parte más calórica y grasa está al final de la toma.

Una vez terminada la toma, debemos colocar al niño en el hombro para que eche el aire, si en unos 20 minutos no ha eructado, interpretamos que el aire lo eliminará por abajo.
Frecuencia de las tomas: Siempre que el niño lo pida hay que darle el pecho, la lactancia debe ser a demanda.

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